A vueltas con un cuadro famoso, robado por los nazis

Momento de la película protagonizada por Helen Mirrer.

Momento de la película protagonizada por Helen Mirrer.

La dama de oro, un filme modélico. Ejemplar en muchos aspectos, sobre cómo recuperar lo que es tuyo, aunque sea 60 años después, especialmente si eres un judío rico…

Que los jerifaltes nazis se apoderaron de muchas obras de arte que nunca devolvieron, es un lugar común que hay gente que todavía no acepta. Mejor mirar para otro lado y dejarlo como está.

Pero si eres judío y tienes contactos entre los poderosos del mundo, es bastante probable que consigas lo que quieres: como por ejemplo, que te devuelvan un cuadro famoso, que le habían pintado a tu tía.

El director inglés Simon Curtis, arropado por un buen equipo de actores y actrices con Helen Mirren al frente, se han atrevido a contar la historia fascinante de la rica heredera austríaca María Altmann, que tuvo que huir de Viena cuando los nacionalsocialistas alemanes entraron en su país y empezaron a controlar las propiedades de los judíos que detenían y enviaban a los campos de exterminio.

María escapa a los Estados Unidos con su esposo, un tenor reconocido y popular, en una peripecia rocambolesca digna de las mejores aventuras fuguistas.

Reconstruye su vida y cuando ya está viuda, monta una tienda de ropa en una ciudad provinciana, olvidada de su escapada vienesa.

Pero se entera que en Europa hay un movimiento reivindicador, propiciado por los judíos, para que las propiedades extorsionadas vuelvan a sus dueños legítimos.

Y como ella sabe que en los museos vieneses exhiben cuadros del famoso pintor Gustav Klimt que pertenecieron a su familia, se deja convencer por un joven abogado amigo, que le propone iniciar los trámites para reclamar en Viena la devolución del cuadro famoso “La Dama de Oro”, que es un retrato que le hicieron a su tía Adele Bloch-Baver y que los austríacos consideran la joya de sus museos. Nadie quiere que se devuelva, porque deja dinero con los turistas.

La dama de oro, un filme modélico. Ejemplar en muchos aspectos, sobre cómo recuperar lo que es tuyo, aunque sea 60 años después, especialmente si eres un judío rico…

El filme es la historia de ese proceso jurídico y cómo se tuvieron que utilizar resquicios y recursos legalistas para sacar adelante un caso singular y modélico.

Helen Mirren borda el personaje de judía lúcida y peleona, colaborando con el joven abogado que interpreta genialmente Ryan Reynolds, como un Robin Hood contra las autoridades vienesas, que hacen todo lo imposible para no tener que devolver ese mítico lienzo de Klimt. El asunto sirve, asimismo, para desvelar los sentimientos anti judíos, que todavía siguen larvados en los países centroeuropeos.

Y, como síntoma, de la necesidad obvia de seguir luchando por lo evidente: todavía hay más de 100.000 objetos de arte nunca devueltos y que fueron robados a sus propietarios exterminados.

El problema que el director expone y sabe dar a conocer a sus espectadores, es que ante esos atropellos impunes que todavía están lacerantes en todo el mundo, se exige una acción inasequible de los expropiados, para que sus propiedades sean devueltas a sus legítimos dueños, aunque no sean ricos ni puedan sostener largos procesos contra instituciones que disimulan una apropiación indebida.

Los judíos lo saben y llevan décadas muy organizados para conseguirlo. Otros grupos sociales y políticos no han sido tan efectivos como los tenaces que llevan siglos reclamando lo que otros les robaron abusando de su debilidad.

Un ejemplo hermoso de una lucha legal y una tenacidad a prueba, que no ceja cuando sabe lo que quiere.

¿Sería viable algo semejante en un país como el nuestro? Nos tememos que no y que nuestras leyes no lo consentirían. “Curro Jiménez” no es “Robin Hood”…

Y hay muchos “goyas”, “velázquez” y “grecos” que cuelgan de muros con dudosos documentos de propiedad, nunca revisados.

Luis Conde

 

Soy un veterano periodista, curtido en los trabajos de TVE, en diversas revistas y periódicos, desde hace más de cuarenta años. Especializado en temas de cultura popular como el humor gráfico, los tebeos, la novela de quiosco, el cine y la televisión; ejerzo como agitador cultural donde me dejan, aunque eso ya casi nadie sepa lo que es.

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Escrito por Merche Rodríguez

Author: Merche Rodríguez

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