Un coro, un cantor y su profesor

Photography By Myles Aronowitz

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Tras el éxito multitudinario del filme francés Los chicos del coro y su secuela, pero también del asimismo triunfador Billy Elliot, desde los USA nos llega una película que oscila entre esos dos referentes, intentando superarlos.

Su director, François Girard, cuenta para su empeño con la extraordinaria colaboración, nada menos que de Dustin Hoffman como maestro del coro. Un papel que el veterano actor borda y lleva al paroxismo. Dirige a los cantores, los instruye, toca el piano y se preocupa de sus vidas en un internado de lujo.

Este viejo profesor está secundado por otros, que colaboran a que el coro sea el mejor del mundo, superando al de “Los Niños Cantores de Viena”, que el año anterior ganó la competición interpretando “El Mesías” de Haendel. Se preparan para hacerlo aún mejor, contando con el último niño genio que se ha incorporado al “Boy Choir”, la institución nacional estadounidense de mayor prestigio en ese ámbito musical.

El filme es la historia de ese niño de doce años, Stet, interpretado prodigiosamente por Garrett Wareing, que se queda huérfano al morir su madre en un accidente y al que internan en ese colegio elitista, formador de niños cantores, a expensas de su padre ausente y millonario. El padre acude al entierro de su antigua esposa y madre del muchacho, pero se lo quita de enmedio porque ya tiene otra familia con dos hijas. Nunca han convivido y ni se les ocurre intentarlo ahora.

El chico sufre los avatares de un novato en un colegio excelso, al que solo aporta su extraordinaria voz y su nula preparación musical. Tendrá que esforzarse al máximo para llegar al ritmo de sus compañeros, ya muy avanzados y con los que tiene que competir.

La historia toma los derroteros de la vida en un internado, pero con el aliciente de unas canciones sublimes y unos conciertos corales superferolíticos. El profesor y los cuarenta cantores del coro, se lucen continuamente, hasta que el nuevo alcanza su altura y aún los supera.

Stet tiene un carácter terrible y con una vida trágica a sus espaldas, tiene que superar sus carencias y ponerse al nivel de los mejores del coro. Contará con el apoyo expreso del director del coro y de algunos compañeros solidarios, que le respaldan en los momentos más críticos, cuando está a punto de ser expulsado.

Cuando llega el momento del triunfo, la audición en una catedral interpretando a Haendel, hasta acuden su padre y la esposa que deciden adoptarlo y formar una familia más completa.

Una hermosa película, visible por todo el espectro de espectadores, incluidas las familias. Y un gozo musical con esplendidas canciones magníficamente interpretadas y una muy especial, dedicada al profesor, como final y cuando ya el muchacho deja de serlo y se convierte en un joven cantor y músico adulto.

Luis Conde

 

Soy un veterano periodista, curtido en los trabajos de TVE, en diversas revistas y periódicos, desde hace más de cuarenta años. Especializado en temas de cultura popular como el humor gráfico, los tebeos, la novela de quiosco, el cine y la televisión; ejerzo como agitador cultural donde me dejan, aunque eso ya casi nadie sepa lo que es.

Escrito por dm

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