Corriendo por la selva con tacones de aguja

JW_Teaser_70X100_ONLINE_AFDespués de varias interrupciones y algunos intentos fallidos, llega por fin a las pantallas la cuarta entrega de la saga del “Parque Jurásico”, uno de los grandes éxitos comerciales del genio Spielberg.

El arranque del filme repite la llegada a la isla de Nublar con un conjunto de excursionistas y turistas de masas. Entre ellos van dos chicos enviados por sus padres a gozar unas vacaciones, porque la directora del ressort es la hermana de la madre y les tiene preparadas varias sorpresas. Todo ocurre veintidós años después del fracaso del primer Jurassic Park y del que quedan restos.

Los muchachos no parecen ir muy contentos y su recibimiento por parte de la tía, una ejecutiva super ocupada, les defrauda más. Quedan en manos de una asistenta inglesa, que no sabe donde está.

Pero pronto el filme toma cuerpo con los enredos presuntamente científicos y genéticos que allí se están experimentando. Al parque temático acuden cada año millones de visitantes y cada vez exigen más novedades monstruosas y temibles.

La estrella es un gigantesco dinosaurio encerrado en un recinto con altísimas vallas y que continuamente es vigilado por cámaras de televisión. Otros seis velociraptores medio amaestrados, son otro plato fuerte.

La directora Claire Dearing tiene dudas sobre los comportamientos extraños de los animales y pide ayuda a un experto llamado Owen Grady, que es el que controla y susurra a los seis velociraptores temibles que están en una especie de corral-jaula visitable desde unos pasillos elevados.

Enseguida empiezan a ocurrir percances y muertes espantosas, con visitantes y técnicos devorados por las fieras. El monstruo gigante es tan listo que aparenta haberse escapado pese a los altos muros, para que entren a rastrear y sorprende y devora a los que entran, salvándose por pelos el “experto” Owen.

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Uno de los momentos de la esperada continuación de Jurasicc Park (@UPImedia)

Mientras los chicos hacen el recorrido turístico organizado, del que se desvían por su cuenta, empieza lo bueno: el monstruo consigue escapar y ataca todo lo que encuentra. A veces devora y otras mata por placer gratuito. Según aseguran los científicos del parque, es un animal medio artificial y no controla, o lo hace demasiado, sus instintos y actitudes agresivas.

Como es apenas previsible, los chicos fugados topan con el terrorífico ser y tienen que correr y tirarse por una altísima cascada, para escapar. Menos mal que su tía y el domador de dinosaurios llegan a tiempo y los salvan.

Pero ya todo es un caos en la isla, con áreas cerradas y protegidas ante los posibles asaltos de la bestia y un berenjenal de contraórdenes entre los que mandan y los que ejecutan las diversas tentativas para controlar algo…

Al espectador ingenuo le sorprenderá ver a la hermosa actriz Bryce Dallas Howard, la directora impetuosa, remangándose y corriendo por las selvas con tacones de aguja, sin caerse nunca. O al Chris Pratt-Owen domador disparando con un rifle al monstruo, como si cazara elefantes en Boswana. El no tiene miedo a nada y sabe cómo hay que tratar a esos bichos: hasta acepta soltar por la isla a los seis velociraptores y seguirlos, para ver cómo enfrentan al gigante.

Los nostálgicos de los tres primeros filmes, van a quedar algo defraudados, porque aunque los animales están muy bien recreados, los humanos no dan la talla y el director y sus colaboradores menos todavía. ¡Asombra ver un helicóptero como de juguete, mariposear como aturdido por encima de los valles y las cumbres selváticas, con una técnica especial casi de spot publicitario!

Los nostálgicos de los tres primeros filmes, van a quedar algo defraudados, porque aunque los animales están muy bien recreados, los humanos no dan la talla y el director y sus colaboradores menos todavía.

Y las cacerías de los dinosaurios, con tropas especiales que parecen recién traídas de Afganistan, son casi una tomadura de pelo. Y no digamos nada de los planos generales para abarcar el conjunto del parque, con las multitudes turísticas sin saber qué hacer, paseando primero y corriendo aturdidas después, mientras los dinosaurios voladores se los van comiendo.

Aunque, como el asunto dura dos horas y la ambientación tiene la suficiente magia para encandilar a los poco exigentes, seguro que ya están montando la quinta entrega, para explicar lo que estos científicos locos, en manos de empresarios sin escrúpulos, están dispuestos a recrear como animales del jurásico que se comportan como animales peligrosos de un zoológico.

Porque la Isla de Nublar todavía oculta muchos secretos del antiguo Parque Jurásico y lo que se les ha escapado del nuevo y también casi destruido.

¡Tenemos saga para algunos filmes más!

Luis Conde

 

Soy un veterano periodista, curtido en los trabajos de TVE, en diversas revistas y periódicos, desde hace más de cuarenta años. Especializado en temas de cultura popular como el humor gráfico, los tebeos, la novela de quiosco, el cine y la televisión; ejerzo como agitador cultural donde me dejan, aunque eso ya casi nadie sepa lo que es.

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