Una historia melancólica sobre la emigración gallega

Una historia melancólica sobre la emigración gallega

Ardalén,  Premio  Nacional  del Cómic 2013,  de  Miguelanxo Prado

El  Premio  Nacional  del Cómic  2013,  que  concede  cada  año  el  Ministerio  de  Cultura  del Reino de  España,  fue  otorgado al  excelente  creador  gallego  Miguelanxo  Prado,   por  su  libro  “Ardalén”,  pardalénublicado  por  Norma  Editorial.

Un  hermoso  volumen  de  doscientas  cincuenta  y  siete  grandes  páginas,   a  todo  color  y  con  una  historia  morriñosa,  melancólica  y  romántica.

El  nombre  del  título  es  el  de  un  viento  húmedo  y  templado del suroeste,  que  sopla  a  veces  desde  el  mar  hacia  tierra  adentro  en  Galicia,  según  dice  el  autor.

Un  enrevesado conjunto de historias,  aportadas por la  memoria  de varios  personajes,  que  se  entrecruzan  y  solapan,  como  en  la  vida  misma.

Una  mujer cercana  a  la  cincuentena,  recién  divorciada,  llega  a  una  aldea gallega  en  pos  de  datos  de  un  abuelo  que  todos  le  ocultan.  Como  suele  ocurrir  en  los  pueblos  encerrados  en  sí  mismos,  las  gentes  del lugar  se  muestran  hostiles  y  desconfiados  ante  las  indagaciones  de  la  forastera.  Especialmente  un  grupo  de  tertulianos  de  taberna,  que  hacen  todo  lo  posible  por  aburrirla  y  expulsarla.

Sólo la  tabernera,  una  viuda  peleona,  se  pone  de  su  parte  y  la  aloja  en  su  casa.

Sabela,  la  protagonista  intrusa  en  la  aldea  gallega, consigue  acercarse  a  un  viejo  solitario,  que  vive  aislado  en  una  casa  en  medio  de  la  nada  y  cerca  del bosque, que  poco  a  poco  la  admite  y  decide  hablar  con  ella.

Según  le  habían  dicho  los  de  la  taberna,  el  viejo  Fidel  parece  que  viajó  a  hacer  las  Américas  y  hasta  que  vivió  en  Cuba antes  de  regresar  pobre, casi  tanto  como  se  había  ido.  Ahora  anciano  y  casi  demente,  vive  sólo  y  apenas  acude  al pueblo  y  a  la  taberna  de  sus vecinos.  Una  historia  más  de  la  emigración  gallega  al Caribe  y  a  todo  el  continente  americano  en  las primeras  décadas  del  siglo  XX.

La  paciencia  y  amabilidad  de  Sabela  consiguen  ablandar  al  viejo  adusto,  que  se  anima  a  soltar  retahílas  de  historias  inconexas  y  paulatinamente  irlas  entrecruzando,  con  las  preguntas  que  la  mujer  le  hace  y  lo  que  le  cuenta  de  lo  poco  que  averiguó  de  su  abuelo,  también  emigrante  a  Sudamérica.

La  memoria  del  viejo  deshilachada  y  confusa,  se  va  estructurando  con  detalles  de  fotos,  objetos  y  músicas  que  ella  le  aporta,  pero  nunca  está  seguro  de que  lo  que  evoca  sean  memorias  suyas,  o  de  otros  que  se  lo  contaron  a  él.

El  libro,  en  su  conjunto,  es  una  muestra  vivida  y  entrañable  de  lo  que  nos  ocurre  a  todos  con  los  restos  de  la  memoria,  una  facultad  humana  todavía  poco  conocida,  pese  a  los  muchos  estudios  actuales,  alguno  de  los  cuales  hasta  se  incluyen  como  aporte  documental,  junto  a  fotos  y  textos  de  personajes  citados  y  que  guardan  relación  con  lo  narrado, o  sirven  como  referentes  de  realidad.

Nunca  se  puede  estar  seguro  que  lo  que  recordamos  fuese  así,  porque  la  memoria  sigue  trabajando  a  su  aire,  con  los  datos  que  acumulamos  a  lo largo  de  nuestra  vida.  Y  ella  lo  clasifica  y  ordena  según  unos  parámetros,  que  no  solemos  manejar  o  que  nos  perturban  porque  no  los  concebíamos  de  esa  manera. Sin poder evitarlo,  nuestros  datos  se  entremezclan  con  los  de  otros  y  con  los  que  alguna  vez  deseábamos  o  soñábamos. La memoria  es  algo  vivo  y  en  crecimiento  constante,  no  se  queda  anquilosada.

Así  pues,  el  viejo  Fidel  cree  haber  naufragado  hasta  tres  veces  y  haber  tenido  una  novia  mulata  en  Cuba, cuando  sus amigos  y  la  gente  del  pueblo  aseguran  que  nunca  salió  de  la  aldea.  Pero  él  ve  a  las  ballenas  volar  desde  la espesura  del  bosque  y  escucha  sus  cantos  en  ruta  hacia  el  mar. Y  tiene  su  casa  como  un  museo  marinero,  repleto  de  objetos  y  piezas  náuticas,  además  de  una  buena  colección  de  atlas  y  libros de  relatos. ¡Hasta  un  piano  que  no  sabe tocar!

La  mujer  también  le  cuenta  sus  recuerdos  desde  niña  y  lo  que  ha  podido  reconstruir  de  la  vida  del  abuelo,  que  partió  abandonando  a  su  familia,  nunca  volvió  de su  emigración  y  que  al  parecer  murió  en  Venezuela,  sin  dejar  pistas  a  nadie.  Su  memoria  empieza  a  complicarse  también,  como  la del  viejo.

El  desenlace  de  esta  historia  de  entrecruzamiento  de  relatos memoriosos,  con  una  trama  casi  truculenta,  se  precipita  por  la  intervención  envidiosa  de  uno  de  los  tertulianos,  que  ambiciona  heredar  al  viejo,  aunque  para  ello  tenga  que  eliminarlo.

Pero  la  magistral  historieta  que  el autor  ha  realizado  como  una  novela  gráfica, es  de  una  belleza  insólita,  con  una  puesta en  página  de  viñetas  asombrosas,  en  las    que  cada  de  ellas  son  verdaderos  cuadros,   plenos  de  descripción  ambiental,  retrato  psicológico  y  recreación  de  situaciones  rurales  y  urbanas.

Los  pasajes  memorísticos  sobre  los  viajes  a  América  en  barco,  los  naufragios,  las  aventuras  tropicales  y  hasta  los  bailongos   y  fiestas  con trago  de  ron  al  día;

están  vistos  con  colores  sepias,  verdes  o  azules, según  el  tono  dramático  o  festivo  del  asunto  narrado.

Y  el desarrollo  de  la  trama  principal  en  torno  a  la  casa  del  viejo  Fidel,  con  el  monte  bajo  al  lado  mismo  y  la  alternativa  con  la  vieja  taberna,  dan  para mucho  gracias  a  la  habilidad  narrativa  y  a  los  encuadres  y  panorámicas  en  juego.

Prado  sabe  contar  historias  y  desde luego  ponerlas  en  imágenes con  una  excelente  técnica  historietista.  Es  dueño  de  muchos recursos  y  los  pone  en practica,  planificando  cada  viñeta  como  un  plano  cinematográfico  y  creando  secuencias  de  una  fuerza  insuperable.

Por  último,  unas  líneas  para  valorar  su  sentido  del  color,  que  en  este  libro  rezuma  praderas,  costas  y  montaña,  con  mares  en  el  horizonte  y  unos  interiores  urbanos  tan  cercanos,  que  uno  diría  que  visita  un  albergue  rural  y  lo  disfruta  con  los  personajes.  ¡Se  huele   el  aroma  de  los  muebles  viejos  y  hasta  atrae  el  olor  del  café  o  del  aguardiente!

Sin  duda  conoce  muy  bien  esos  ambientes  de  su  tierra  ancestral  y  con  él mantuvimos  esta entrevista:

dm. Usted  es  el  primer  gallego  en  ganar  este   Premio  Nacional  del  Cómic,  ¿significa  que  Galicia  vive  un  buen  momento  creativo  sobre  el  arte  de  la  historieta,   o  de  la  producción  de  tebeos  y  novelas  gráficas?

MP. Bueno… Aunque creo que, efectivamente, Galicia vive un buen momento creativo en lo que a historieta se refiere –hay un buen número de autores y autoras en activo y haciendo obra muy variada y de gran calidad-, aunque creo que eso es así, digo, no creo que tenga relación con el premio. Del mismo modo que si ningún gallego llegase a ganar el Premio Nacional en los próximos diez años, eso no cambiaría en nada el buen momento del que hablamos.

dm. Evocar  la  emigración  gallega  hacia  América en  los  inicios  del  siglo  XX  ¿sirve  para  entender  mejor  al  alma  de  sus  paisanos actuales?miguelanxo prado estudio

MP. Por lo menos puede aportar ciertos matices. La mayoría de los gallegos actuales ya no han tenido relación alguna con aquel tipo de emigración y, tal vez, lo realmente importante es refrescar la memoria colectiva para contrarrestar la tendencia de nuestra sociedad actual a volverse insensible ante necesidades de otros pueblos en la actualidad aún más dramáticas y acuciantes de lo que fueron aquellas. A nivel de la narración, lo que está claro es que evocar aquella emigración ayuda a entender a los propios personajes de la historia.

dm. La puesta en página de su libro la compone una media de seis viñetas, lo que hace un total de más de mil quinientas viñetas, como cuadros en color… ¿Cuánto tiempo necesitó para terminar este denso libro?

MP. Fueron tres años y medio de trabajo ininterrumpido, con jornadas de diez horas como mínimo.

dm. ¿Cuántos libros de historietas lleva publicados y de ellos, cuáles estima más, sabiendo que casi la mitad son suyos y otros con guión ajeno?

MP. Libros de historieta, exceptuando recopilaciones y ediciones integrales, creo que quince… De todos ellos solo uno, “Manuel Montano / El Manantial de la Noche” fue con guión ajeno, de Fernando Luna. En otras dos ocasiones trabajé con guión ajeno: en la novela “La Ley del Amor”, de Laura Esquivel, para la que realicé 56 páginas de cómic intercaladas en la novela por capítulos de ocho páginas, y en la historia de viente páginas “El corazón de una estrella”, de Neil Gaiman, para el libro colectivo “Noches Eternas” de su personaje “Sandman”. No sería capaz de hacer una elección entre todos ellos en base a cuáles estimo más, pero si tuviese que señalar alguno, diría que “Trazo de tiza”, por lo que supuso en mi carrera y, sobre todo, por la confirmación definitiva de la libertad sin fisuras a la hora de decidir afrontar nuevos proyectos, y “Ardalén”, porque creo que es la obra en la que he podido emplear en plenitud mis capacidades en este medio.

dm. En sus libros y especialmente es este Ardalén, casi se huele la yerba de los prados y se oye silbar el viento…¿Ama la vida rural?

MP. Vivo en un entorno rural, por lo tanto, es evidente que me gusta. Pero lo que realmente me fascina, lo que me lleva a tratar todos esos elementos que citas, es la Naturaleza, en general. Y también me interesa el entorno urbano y las historias que puede generar. No lo plantearía en términos de oposición…

dm. Seguro que ya está trabajando en otro libro. ¿Sobre qué será y para cuándo?

MP. Estoy en pleno proceso de un relato policial en torno al engaño de las preferentes, que se editará hacia finales de año.

Luis Conde

Vistazos

Soy un veterano periodista, curtido en los trabajos de TVE, en diversas revistas y periódicos, desde hace más de cuarenta años. Especializado en temas de cultura popular como el humor gráfico, los tebeos, la novela de quiosco, el cine y la televisión; ejerzo como agitador cultural donde me dejan, aunque eso ya casi nadie sepa lo que es.

Escrito por Merche

Author: Merche

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