Un idilio al filo de lo tolerable

literatura, novela, Santa Teresa de Jesús, Premio Azorín

Portada de la última novela de Fernando Delgado, Premio Azorín.

Con esta novela se alzó Fernando Delgado como premiado en el Azorín de este año 2015, justo cuando se están festejando los ecos del centenario teresiano.

Como novelista y poeta, el autor se acerca a un hecho casi ocultado de la vida de Teresa de Jesús: un encuentro fascinante y decisivo entre la fundadora de conventos y un joven fraile que coincide con ella en Beas del Segura, en la primavera de 1575. El joven fraile de unos treinta años, llamado Fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, había sido elegido como visitador de la Orden de los Carmelitas descalzos para la provincia de Andalucía. Y Teresa de Cepeda ya con sesenta años y mucha experiencia de trotaconventos, quería que el joven tuviera prudencia en sus recorridos por Sevilla y los revueltos conventos andaluces. Un territorio poco propicio a la autoridad de la fundadora.

Pero, al parecer y según cuentan los dos protagonistas, el encuentro que sería muy fructífero en las gestiones y conflictos entre descalzos y calzados de la orden, lo fue también muy importante para la relación humana y personal, ya que ambos quedaron hechizados, enamoriscados y fascinados uno de otro.

Los textos que Delgado ha rebuscado y de los que entresaca fragmentos tórridos, demuestran que ambos estaban inevitablemente atraídos y tan compenetrados como una pareja ideal.

Contar un idilio al filo de lo tolerable, entre dos personajes tan relevantes en la Orden Carmelita, sometida en esos años a conflictos irresolubles, es una hazaña que un novelista difícilmente puede resolver.

Pero Delgado lo supera con una astucia impar: imagina una indagación muy posterior de otro fraile moderno, de los años sesenta del siglo XX, que inicia en Segovia una investigación de materiales para una novela sobre el controvertido personaje de Jerónimo Gracián y la Santa fundadora.

Este Julio Weyler presunto novelista, entra también como fraile al Carmelo y se convierte en Fray Casto del Niño Jesús, realizando sus averiguaciones de la mano de otro fraile, Humberto, que su tío el historiador Ronald le ha aconsejado como buen mentor.

Lo que entre unos y otros van averiguando, es un caso alucinante de envidias, celos, luchas por el poder en la Orden y controversias dentro de la propia Iglesia, con el Papa y el Rey Felipe II implicados en los resortes para sacar adelante a una Orden , en aquel momento decisiva y muy influyente, tanto en la Corte española como en la propia estructura eclesial europea.

Delgado sortea con una habilidad pasmosa, los temas controvertidos de amores fogosos dentro y fuera de los conventos, que eran comidilla y temas de cotilleo entre las altas esferas de la Corte y de los jerarcas de la Iglesia Católica.

Fray Casto y Fray Humberto se enredan en historias sentimentales y amorosas, de algún modo ecos de las de Gracián y Teresa, complicando tanto la novela en ciernes, que llaman la atención de las autoridades y los responsables religiosos y políticos.

La novela se va proyectando como de intriga, terror y hasta criminal, pero con un lenguaje muy del siglo XVI, como extraído de los documentos y legajos que escritos por Teresa, Gracián y las autoridades de la época, compiten en belleza hasta con los de San Juan de la Cruz, que también participa en esta historia repleta de amores tolerados y en ocasiones prohibidos.

Delgado sortea con una habilidad pasmosa, los temas controvertidos de amores fogosos dentro y fuera de los conventos, que eran comidilla y temas de cotilleo entre las altas esferas de la Corte y de los jerarcas de la Iglesia Católica, que estaban aterrorizados por los escándalos conventuales y los ataques feroces de los protestantes europeos, que les ponían a caldo por tolerar esos asuntos, sin ponerles freno o solucionarlos lo mejor posible.

Teresa y Gracián superan como pueden el asedio furibundo de sus coetáneos y tras la muerte de la Santa, el fraile se ve envuelto en mil y un conflictos, perdido el apoyo del Rey y hasta apresado por piratas bereberes que se lo llevan a Túnez, para pedir rescate a la familia y la Orden Carmelita.

Novela, también por tanto, de aventuras mediterráneas, casi tanto como costumbrista de la vida en los conventos en aquel siglo de oro español, tan elogiado y disimulado por otra parte, eludiendo conflictos como los aquí narrados, bien que como de pasada y al aire de un país sometido a vaivenes religiosos y políticos de alcance continental.

Fray Casto y Fray Humberto son un reflejo tardío de la relación aúlica entre Teresa y Gracián, el fraile que vio su corazón traspuesto por la mirada aguda y profunda de la Santa fundadora, que lo caló tan profundamente que se lo apropió luego de “poner sus ojos en él”.

Ninguno de los dos volvieron a ser como antes, según lo reconocen en sus escritos conservados y que Delgado ha sacado a la luz, bien que interponiendo por medio, como al trasluz, otra historia paralela siglos después.

Una curiosa novela amorosa, sobre un personaje casi tabú en la España actual.

Seguro que sobre el autor caerán más de una acusación de oportunismo… aunque eso suponga más razones para leerlo y acaso discutirlo.

Luis Conde

 

Soy un veterano periodista, curtido en los trabajos de TVE, en diversas revistas y periódicos, desde hace más de cuarenta años. Especializado en temas de cultura popular como el humor gráfico, los tebeos, la novela de quiosco, el cine y la televisión; ejerzo como agitador cultural donde me dejan, aunque eso ya casi nadie sepa lo que es.

Comparte este artículo a través de:

Escrito por Merche Rodríguez

Author: Merche Rodríguez

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment