Mario Negrillo: “Trabajé en empresas para aprender lo máximo posible y montar mi propio negocio”

  • Ingeniero técnico industrial, con empresa propia desde los 30 años, gestiona licencias de actividad.

  • “El empresario español se mira mucho el ombligo y teme a la competencia, como si fuera a quitarle su parte del pastel”, asegura este joven empresario que conoce bien el mundo del networking.

Mario Negrillo. Licencia negocios. tatuajes

Mario Negrillo, ejemplo de joven empresario que decide arriesgarse. (Foto: RC)

Hablar con un ingeniero siempre tiene algo de magnético. Tal vez sea por su estructura mental que le hace contemplar la realidad de otra manera a como la percibimos el resto de los mortales. Al igual que un arquitecto, un ingeniero es capaz de transformarte el entorno que te rodea en un mundo en el que descubres una interrelación en la que ni siquiera habías reparado. Ya lo dijo el filósofo francés Auguste Comte, en el siglo XIX, cuando se refirió a su destino especial como el de organizar las relaciones entre la teoría y la práctica.

Es lo que le ocurre a Mario Negrillo. Un ingeniero técnico industrial que a los 30 años montó su propia empresa y desde la que un lustro después confiesa sentir pasión por su trabajo porque le permite “ayudar a la gente y es lo que realmente me gusta, que el cliente pueda confiar en mí y eso le permita poner en marcha su negocio”. En su sector, el de licencias de negocios, un fallo puede suponer un lastre tan grave que la empresa estará condenada al fracaso antes incluso de iniciar su actividad

En el imaginario colectivo un ingeniero inventa artilugios, diseña motores, monta instalaciones, concibe vías o diseña un nuevo litoral. Hace que el mundo de las piezas arranque y se mantenga vivo y saludable en su movimiento. Y precisamente por la esencia de su profesión, cuidan el “motor” que mueve el mundo, a los ingenieros se les abren con bastante frecuencia caminos innovadores, uno de ellos es el que emprendió en su momento este ingeniero.

Quedo con él en un local de decoración elegante y sobria. La pared de papel pintado en tonos plata enmarca al joven ingeniero que hace los últimos comentarios mientras retira constantemente y con suavidad un mechón de pelo que parece tener vida propia. Trajeado, de los que parece que han nacido con chaqueta y corbata, alto, serio en sus explicaciones, meticuloso. La pareja propietaria del negocio, una tatuadísima y simpática licenciada en Bellas Artes y su compañero, atiende sus palabras con máximo interés.

De él y de su trabajo depende que no tengan ningún problema en el negocio que inauguran en breve: un local de tatuajes al que Negrillo le ha tramitado la licencia siguiendo diferentes leyes y normativas. En este caso, y por poner un par de sencillos ejemplos, el espacio tiene que estar perfectamente diferenciado y en cada cabina habrá un lavabo cuyo grifo pueda abrirse con el codo o con el pie, mediante un pedal, para evitar posibles infecciones.

PREGUNTA.- ¿En qué consiste su trabajo exactamente?

RESPUESTA.- Me llama un cliente y lo primero que le pido es el nombre de la calle y el número para buscar los primeros datos del local y de sus características urbanas. Así puedo valorar si es un buen o mal sitio para el negocio que quiere abrir.

P.- ¿Qué quiere decir con valorar?

R.- El local puede estar en un edificio protegido y depende del nivel de protección se podrán hacer cosas o no -Sin pensárselo dos veces, coge un papel y un bolígrafo y traza con cuatro líneas un edificio con bajos comerciales para seguir explicando-: Los huecos de los locales suelen coincidir con las ventanas que hay por encima y, ¿qué suele hacer la gente? unir dos locales y plantar un escaparate así de grande -y hace el gesto con las manos mientras niega con la cabeza- hasta que Patrimonio te dice que eso no puede ser y que hay que volver a lo anterior.

Sin esa licencia, que debe estar en regla, un negocio puede tener problemas serios que van desde una multa de diferente cuantía al mismo cierre o cese temporal de la actividad hasta encontrar una solución. No es un tema baladí porque el mundo en el que vivimos está regulado: el trazado de las vías de tráfico, la ubicación de los jardines o parques, el ancho de una acera o la altura de un edificio. Todo tiene un motivo que está protegido por una ley, como el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), la normativa para Locales de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (LEPAR), ordenanzas para salones de belleza, para instalaciones eléctricas…

Mario Negrillo. licencia negocios. tatuajes

Cualquier negocio necesita una licencia de actividad. En este caso, Negrillo ha tramitado una para un local de tatuajes. (Foto: RC)

Antes se tardaba años, hoy, después de la externalización de la concesión de licencias, el plazo puede estar entre “mes o mes y medio -lo normal son dos o tres meses, depende también de la diligencia del técnico-; se puede gestionar a través del Ayuntamiento o de una Entidad Colaboradora Urbanística, a priori son más o menos igual en las precios”. El proceso siempre es similar: se valora el local, se dibuja con sus condiciones iniciales y la posterior transformación con su nueva distribución cumpliendo la normativa y dando el servicio que se persigue, reforma adaptada y presentación de planes. Siempre se repite, lo importante es que no haya fallos.

P.-Tiene su propio negocio desde los 30, hijo y nieto de empresarios… trabajar por cuenta propia, ¿se “lleva en los genes”?

R.- Yo creo que sí… Cuando estuve trabajando para otras empresas lo hice para aprender al máximo y luego montar mi propio negocio. Sabía que en dos o tres años me diría que eso no era para mí y ahora, muy mal me tendría que ver para volver a trabajar para una empresa. Me había planteado tener mi propia empresa a los 35 pero por circunstancias de la vida…

P.- ¿Qué ocurrió?

R.- En 2010 me despidieron de la empresa en la que estaba, era jefe de obras y monté las instalaciones de varias superficies comerciales. Ese mismo año, mi padre enfermó de cáncer y estuve con él y en ese tiempo hice un máster, y acabé cuatro asignaturas que me quedaban por la UNED. Durante ese tiempo conocí a una persona que tenía una empresa de licencia de actividad pero se marchaba a Estados Unidos y me ofreció quedarme con su negocio y seguir manteniéndolo hasta que regresara, y en 2011 monté mi propia licencianegocios.com. Mi padre no llegó a verlo pero sí lo intuyó y eso que yo siempre le había dicho: ‘Papá, no pienso estar como tú en la vida’. 24 horas pendiente de su negocio, preocupado… tenía tres tiendas de ropa. El negocio lo empezó mi abuelo en 1912 y cerró casi un siglo después, cuando falleció mi padre. Yo le dije eso y aquí estoy… con mi propio negocio.

P.- Conociendo y tratando con tipo de empresarios, ¿qué le aporta?

R.- Conozco muchos modelos de negocio, muchas empresas y mucha gente muy interesante. A mí me aporta mucho todo ello, incluso en posibilidades de negocio porque siempre estoy tratando de buscar el máximo rendimiento e incluso alguna vez me he planteado colaborar en alguno de los negocios que he tramitado. El ver diferentes modelos te hace ir aprendiendo, vas oyendo datos, números, ves que montan otro local… Estoy en contacto con mucha clase de gente y me aporta mucho personal y profesionalmente. Realmente me gusta lo que hago. Mi carrera es vocacional y me la estudiaría tres veces si fuera necesario. Además, poco a poco, te vas desarrollando en diferentes ámbitos y cada vez me gusta más la parte personal, tratar con la gente porque aprendes mucho más.

Mario Negrillo es inquieto. Como si su cabeza fuera una olla en ebullición constante aunque no lo aparente a primera vista. Es como una esponja que se empapa de lo que percibe como interesante y le da igual lo que sea, siempre que le aporte, que le enriquezca, que le haga crecer. Esa inquietud le llevó a sumarse a los grupos de networking “y lo vi claro desde el minuto 1 -afirma con seguridad- para mí han sido un desarrollo personal y empresarial muy importante”.

El networking, o reuniones de empresarios de diferentes sectores, son citas muy apetecibles por los empresarios porque propician la oportunidad de entrar en contacto con profesionales de toda condición y por tanto de venderse. Aunque, en realidad, a un empresario lo que le gusta es comprar, más que le vendan. Parece lo mismo pero no lo es.

Y sacar provecho de esas reuniones es un arte que no todo el mundo domina. Negrillo, por su parte, tiene experiencia sobrada a la hora de tratar con profesionales de otros ámbitos, conoce bien el networking, un nuevo canal de comunicación empresarial, y es defensor del asociacionismo. Y lo predica con el ejemplo, forma parte activa de la delegación que tiene en Ciudad Real la Asociación de Jóvenes Empresarios

Seguimos charlando un poco más sobre la situación del empresario español, muy tocado emocional y económicamente hablando. “Autoempleo. Es lo que oigo a todas horas últimamente -piensa en voz alta- pero muchos se encuentran siendo empresarios a la fuerza, porque la situación les ha conducido hasta ahí y no porque quieran serlo”…

P.- ¿Qué necesita la clase empresarial española hoy en día -la pequeña y mediana- además de una situación económica favorable?

R.- Diría qué no debería hacer: mirarse tanto al ombligo. Tenemos que salir de nuestra zona de confort. Muchas veces pensamos que hacemos lo mejor y no escuchamos a nadie más, sin embargo otro empresario puede darte otro punto de vista sobre ti mismo, sobre tu forma de trabajar, sobre la imagen que das… Cuando el empresario mira a la competencia la mira con miedo, como si le fuera a quitar su parte del pastel cuando la competencia es sana para todos. El buen empresario que tiene un buen servicio no tiene que temerla porque si no la hubiera probablemente se relajaría y terminaría aislándose cuando es justo lo contrario: vivimos en un ecosistema empresarial en el que las relaciones son bidireccionales y ambas partes tienen que ganar y cuando eso se da se crean lazos de confianza y todo es equitativo…. ¡Tremendo!

Una cosa le ha llevado a la otra y se le ve disfrutar con la conversación. Realmente le apasiona hasta que de repente vuelve a la realidad y pregunta: “¿Qué hora es? Tengo que cambiar el ticket del parquímetro…” No me da tiempo a contestar, lo hace él: “¡Uf! Ya no hace falta, son más de las nueve” y en ese momento se da cuenta de que llevamos alrededor de dos horas hablando sobre su trabajo y el tejido empresarial que él conoce bien. Como si hubieran sido cinco minutos…

Merche Rodríguez

Estudié periodismo porque quería saber qué ocurría a mi alrededor. Y además, quería contar historias. Las que salen de la cabeza de un novelista, me encanta leer y escribir sobre lo que he leído, pero también las humanas, las que vemos todos los días de personas con las que nos cruzamos, conocidas y anónimas. Creo que los medios digitales no son el futuro, son el presente y han llegado para quedarse. He tenido grandes maestros y vivo en un estado de formación continua porque lo que me apasiona realmente es aprender. Si quieres saber algo más de mí, puedes averiguarlo aquí.

Escrito por Merche Rodríguez

Author: Merche Rodríguez

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment