Max Lacruz, editor: “En la relación con el autor lo importante es el texto, todo lo demás es ruido”

Este año que está echando a andar, 2015, es para la editorial Funambulista el arranque de su segunda década como empresa literaria independiente. No pertenece a ningún gran grupo, no tiene en su catálogo autores que vendan cientos de miles de ejemplares, no sale en los papeles por un bombazo en el mundo de las letras, su editor no es figura mediática que el gran público, más en cantidad que en calidad, reconozca; es más, ni siquiera reside en España y sin embargo, Funambulista ha cumplido sus primeros 10 años, crisis por medio.

Funambulista ha cumplido diez años,  momento de la celebración en la librería La Central (Madrid).

Funambulista ha cumplido diez años, momento de la celebración en la librería La Central (Madrid).

Muy seguramente su permanencia se deba al trabajo artesanal del editor a la antigua usanza, el que busca nuevas voces, trabaja el libro con el mimo que le permite no tener que publicar un número elevado de títulos al mes. Ese editor que se cartea, hoy lo hace electrónicamente, con su autor hablando de la obra como el que elogia las evoluciones de su criatura y afea sus trastadas, cuando las hay. Un editor puro y duro. Que no se somete a modas, aunque tampoco desdeña las ventas que puedan llegar, pero no se siente atado por tendencias. Lo que viene a ser un verso suelto.

Su director, Max Lacruz, editor e hijo de editor (su padre, Mario Lacruz, lo fue en Seix Barral, entre otras), dice lo que piensa. Se expresa con la libertad del que no tiene cinturón que le oprima, tanto para lo bueno como para lo malo. Y así no le duelen prendas al asegurar, en entrevista telefónica, que “el sector no está tan mal -refiriéndose al sector editorial- porque se ha creado un mercado en América latina que antes no existía, lo comido por lo servido. España también es una lengua que se exporta, Estados Unidos es un reto todavía; a ver si la minoría hispana se pone a leer. Pero no lo veo tan dramático, ¡tan mal, tan mal no está!”.

Mientras, la Federación del Gremio de Editores ha lanzado esta semana un SOS al gobierno y ha hecho públicos datos que eran un secreto a voces: caída de las ventas, lectores que no son tales (aunque estadísticas pasadas dijeran lo contrario), menor tirada en cada edición, el daño provocado por la piratería…

PREGUNTA.- ¿Qué es un editor?

RESPUESTA.- No es más que un intermediario. Lo importante es que el patrimonio se mantenga y que uno pueda acceder a la Literatura. Lo importante es leer, no es publicar. Los hay (editores) que cumplen su función pero también hay tanto patrimonio solo con los autores de dominio público que se puede leer… En Francia, en Gallica te bajas los ficheros que te da la gana y tienes literatura francesa de los últimos cinco siglos gracias a la Biblioteca Nacional de Francia. Eso está ahí.

P.- La Literatura, el libro, es lo importante, ¿cómo se consigue?

R.- Internet es la clave, es la gran cosa en realidad. La gran revolución es Internet. Incluso con autores nuevos, yo lo hago todo por Internet porque en realidad no hay nada que no puedas hacer, profesionalmente no hay nada: un contrato, las revisiones, las ediciones y si es necesario verse la cara uso Skype, pero en la relación con el autor lo importante es el texto, todo lo demás es ruido. Salvo que publicara a autores mediáticos y ahí no vendería el texto sino a la persona, pero no es mi caso. El texto es lo importante. El mejor vínculo es través de correo electrónico y toda la vida se ha hecho así, antes por correo tradicional. Muchas veces los autores no tenían contacto con sus editores porque estaban en otro continente y si le conocían era por curiosidad humana, por deferencia, por trato personal. Internet te permite un contacto con autores a diario por ahí. Lo que cambiaría sería que nos fuéramos a tomar un café, pero no es el objetivo.

Max Lacruz Desasosiego_alta - copia

El libro de Pessoa que celebra un doble aniversario: el de Funambulista y los treinta de la publicación por parte, del entonces editor, Mario Lacruz.

Max Lacruz, funcionario europeo que vive fuera de España desde 1985, trabaja a distancia. Y en su primera década como editor ha publicado 180 títulos siguiendo su propia filosofía: “dar a conocer voces nuevas y otras, no nuevas, pero que conviene que no se dejen de escuchar”. Para su aniversario ha recuperado el Libro del desasosiego. Un día en la (no) vida de Bernardo Soares de Fernando Pessoa. Un aniversario de otro aniversario según recuerda el propio editor, “ahora hace 30 años que lo publicó mi padre en Seix Barral, con traducción de Ángel Crespo”.

P.- Una mirada, a la literatura portuguesa, un país al que España sigue dando la espalda…

R.- Totalmente, vivimos de espaldas a ellos, si el país fuera más serio el portugués estaría en los planes de estudio. Es indiferencia, no tiene pase. A mí me supera y no lo puedo entender porque somos vecinos, socios, tenemos una lengua hermana y sin embargo, sí están ahí… bueno… es como si no existieran. Hay un problema de falsa superioridad moral nuestra. Y eso ocurre también con Francia, pero al revés. Lo mismo que hacen los franceses con nosotros, nosotros lo hacemos con los portugueses, nos miramos por encima del hombro.

P.- Volviendo al décimo aniversario, Funambulista ha descubierto a bastantes autores nuevos, ¿es lo gratificante del oficio?

R.- El 25% de nuestros autores eran desconocidos. Al editor de verdad lo que le interesa son los autores nuevos, lo otro es muy fácil. Donde se juega el tipo es con autores nuevos y ahí cobra sentido el oficio. Ahí es donde se ve quién es editor y quién no.

P.- En su opinión, la editorial como empresa, ¿está bien tratada?

R.- En otros países el prestigio cultural es indudable, en Alemania o Francia tanto el prestigio como el reconocimiento es mayor, están mejor considerados y tienen un estatus de prestigio añadido. Al igual que en Escandinavia. En España o Italia la cosa es más híbrida. Estamos en el medio, aun con el 21% de IVA. El mercado no estará tan mal no estará, visto el gran número de empresas que surgen. A mí me ha ido mejor el 2014 que el anterior pero la percepción es muy limitada, cada uno cuenta la feria como le va. En España somos muy catastrofistas, el todo o la nada.

P.- ¿Entonces?…

R.- Cada vez que vuelvo a España tengo una sensación extraña como si no fuera del todo Europa… pero al mismo tiempo tampoco estamos tan mal comparados con otros países de nuestro entorno. La gente lee más, a pesar de todo. ¿Qué lee? Lo que quieren o lo que le dan. Portugal y Grecia están mucho peor que nosotros. No sé si en Italia se lee más que aquí, tengo mis dudas… Pero tampoco nos podemos quejar, tenemos una gran tendencia a la queja. En España hay problemas graves: la inestabilidad política, el problema catalán, la desigualdad… pero yo ahora mismo estoy en una librería y hay gente, tiene muy buena pinta (se refiere a la visita que hizo a Madrid para celebrar el aniversario de su editorial). El escritor siempre existirá y siempre habrá lectores.

P.- ¿Es bueno que “papá” Estado siga dando ayudas o debilita el sector?

R.- No creo que lo debilite. Las ayudas están bien, si se apoya la ópera, ¡cómo no ayudar a la industria del libro! Es lo mínimo que puede hacer y devolver en forma de Cultura lo que cobra en impuestos. Sin ayudas la Cultura se convierte en entretenimiento y bajaría el nivel. Pero hay que tener criterio porque, por ejemplo, cuando ves qué editoriales las reciben que no las necesitan, ni ciertos libros tampoco… Eso es indecente.

P.- ¿Se tiene que primar la ayuda a las editoriales independientes?

R.- No necesariamente, pero los comités tendrían que tener claro a quién se las dan. Es obsceno dárselas a ciertos libros que se venden solos. Es una cuestión de criterio y de aplicarlo con sentido común, pensando en el interés general. Tampoco es cuestión de prohibirlas para las grandes (editoriales). Pero a veces distorsiona la competencia porque se las estás quitando a otro (sello editorial) y es competencia desleal. El Estado no puede hacer eso.

Sea como fuere, Funambulista cumple 10 años y está dispuesta a seguir alimentando el tejido literario otros diez más, como mínimo. Una empresa, cultural en este caso, que un emprendedor puso en marcha hace dos lustros en la que prima la materia prima que le da sentido: el libro. Lo demás, es oropel. Al menos, así lo entiende su fundador y la fórmula le ha dado resultado.

Merche Rodríguez

Estudié periodismo porque quería saber qué ocurría a mi alrededor. Y además, quería contar historias. Las que salen de la cabeza de un novelista, me encanta leer y escribir sobre lo que he leído, pero también las humanas, las que vemos todos los días de personas con las que nos cruzamos, conocidas y anónimas. Creo que los medios digitales no son el futuro, son el presente y han llegado para quedarse. He tenido grandes maestros y vivo en un estado de formación continua porque lo que me apasiona realmente es aprender. Si quieres saber algo más de mí, puedes averiguarlo aquí.

Escrito por Merche Rodríguez

Author: Merche Rodríguez

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment