Miguel Ángel Serna: “No sé si mi vida es mejor por leer, pero si no pudiera hacerlo me arrojaría desde un puente”

Editor. Acaba de lanzar la editorial Dioptrías, especializada en no ficción. De cómo un blog puede terminar constituyendo los cimientos de un proyecto editorial, de cómo reflexionar (aunque sea con uno mismo, aunque sea en voz alta) es el primer paso para actuar, de cómo alguien que sólo pretendía hacer(se) preguntas está intentando encontrar/aventurar una respuesta.

Licenciado en Filosofía, alumno del Curso de Edición Profesional de Taller de los Libros, lector impenitente, bloguero concienciado y activo, curioso y enamorado del mundo editorial, lanzando interrogantes sin parar desde las redes sociales, un buen día Miguel Ángel Serna se dio cuenta de que debía pasar a la acción: si se transformaba en editor tal vez comprendiese mejor por qué es tan difícil elaborar una resolución a sus cuitas, muchas de las cuales llevan demasiado tiempo planteadas.

PREGUNTA- Y de dioptrías como blog (www.dioptrias.net), el presentado como lugar “del leer y el escribir”, nació esta editorial…

RESPUESTA- Todavía soy incapaz de explicar el proceso: fue una casualidad, una suma de circunstancias; lo fundamental es que no me contrataban en ningún sitio y yo quería estar vinculado profesionalmente a lo que considero lo mío. Y de tanto hablar sobre qué es leer, qué escribir, quién es el verdadero autor de una historia, bueno, tantas cosas que nos hemos ido planteando en el blog, resulta que pensé que, sin tener nada aprendido, sin haber encontrado respuestas que puede que sea imposible hallar, tenía posibilidades para lanzarme a esta aventura y… ¿por qué no? Sé que al menos podré hacerme cargo de unos doce a quince libros… ¡ya veremos dónde estoy después de eso!

P.- Seguramente habrá recibido calificativos de todo tipo cuando haya dado a conocer su propósito…

R.- Sí, sobre todo se han interesado por mi salud mental, jajajaja…

“Nunca hay demasiado de algo si hablamos de Cultura y, en concreto, nunca sobra un libro, pero no podemos perder de vista que aparecen novedades casi sin freno para la masa lectora que actualmente tenemos”.

P.- Sin embargo, tal y como está el asunto cultural, yo diría que sobre todo es un valiente…

R.- …U otro adjetivo menos amable, ¿verdad? El caso es que ser valiente es una virtud, pero ser temerario es todo lo contrario. (hace una pequeña pausa, tiene muy claro lo que piensa y lo que quiere decir, pero se percibe que desea ser comprendido o, al menos, explicarse en términos sencillos) En realidad, tal vez por deformación académica, por mis estudios, siempre recuerdo a Aristóteles y lo virtuoso que es el término medio, pero a veces hay que posicionarse.

Y ellos lo hacían, porque fueron tres los amigos que crearon el blog, y aunque Víctor y Carlos seguirán firmando en el mismo –el segundo, además, se ha encargado de una traducción para el nuevo sello que verá la luz en la próxima primavera-, es Miguel Ángel quien asume en solitario la responsabilidad de cambiar los hábitos de lectura, si es que existen (las cifras siguen siendo desoladoras en España).

P.- ¿Por qué especializarse en algo tan poco leído como la no ficción?

R.- Precisamente por eso: soy un gran lector de novelas, pero siempre he tenido predilección por el ensayo, especialmente el no académico, el que mezcla géneros, el que estimula más allá del estudio. Es un sector que funciona magníficamente en EEUU y que aquí sigue sin arrancar, por lo que se trata de crear hábito, sólo de eso… Bueno, también de hacer entender que no es un género menor, que no es más fácil porque se habla de cosas que han pasado, que es una de las razones que más se alega para considerar que un ensayista es menos escritor o que no merece el mismo aprecio que otro que usa su imaginación… ¡Fíjate en el Nobel, por ejemplo! Hay que remontarse hasta Henri Bergson, hasta 1927, para encontrar un ensayista puro entre los premiados… (otra de esas pausas características que anuncian que algo bueno se avecina) Bueno, sí, también lo ganó Churchill, pero a éste le tocaba ganarlo, ¿no?, en esa decisión influyeron otros factores, no los literarios (y de todos modos, se atrevería uno a apostillar, sigue siendo sólo otro ejemplo en medio de tantos novelistas, varios poetas y algunos dramaturgos, que es en lo que quiere incidir el editor).

P.- Pero, actuando un poco como abogado del diablo, ¿no se edita ya demasiado en España?

R.- Nunca hay demasiado de algo si hablamos de Cultura y, en concreto, nunca sobra un libro, pero no podemos perder de vista que aparecen novedades casi sin freno para la masa lectora que actualmente tenemos: los libreros se quejan de que no pueden adquirir tantos ejemplares, no pueden mantener a la venta títulos el tiempo suficiente para darlos a conocer porque necesitan ventas casi inmediatas y eso hace que se recurra a los valores más o menos seguros. Pero, en general, yo pienso que si aumenta la oferta es factible que haga lo mismo la demanda.

Portada de uno de los primeros títulos de la editorial Dioptrías.

No quiere dar lecciones sobre nada, sólo pretende (con modestia) estimular el panorama literario, encontrar nuevos lectores, abrir otras vías a los ya existentes, despertar curiosidad: “Lo de por qué es importante leer siempre se le pregunta a gente que ya lo hace y, en realidad, nadie puede decir que su vida es mejor por ese hecho aunque si yo no pudiera hacerlo me arrojaría desde un puente. Cuando te pones a leer, ya no hay marcha atrás, pero yo nunca he sabido cómo convencer a alguien que no es lector de que lo intente: ahora, como editor, pongo el libro a su disposición pero poco más puedo hacer”.

P.- Vuelve el abogado del diablo: ¿No es una rémora insalvable el modo en que se enseña (mal) Literatura en este país?

R.- ¡La eterna pregunta! ¿Cómo acercar a los estudiantes a los libros? Es algo sobre lo que hemos dado muchas vueltas en el blog y resulta imposible hallar la solución… Y eso que está muy claro que El Quijote no puede leerse a los quince años (“Sobre todo ahora que sólo se leen mensajes de texto”, querría decir uno) porque, por encima de todo, la tradición lectora no se hereda, es decir, cada cual tiene que encontrar la suya: no es lo mismo La isla del tesoro o Huckleberry Finn para un chico de ahora que lo supuso para otra generación. Siendo muy elemental diría que se trata de leer lo que sea, de estimular sin concretar, sin imponer, de ayudar a desarrollar la capacidad de comprensión, saber cómo aplicar los códigos que se reciben a través del audiovisual, de Internet… ¡Eso también es leer, no lo olvidemos: cuando alguien se jacta de que no le gusta leer resulta que está todo el día enganchado a las redes sociales o a las series!

Y ahí sigue él también, camuflado/escondido, oculto pero al acecho desde su página, personificado ahora en los primeros títulos que edita Dioptrías (La literatura como mentira de Giorgio Manganelli y Sobre una montaña de John D´Agata), queriendo comprender esa ficción que llamamos realidad, intentando que sanemos de una miopía que no precisa intervención, tan sólo buenas lecturas.

Óscar López oscar lopez

Siempre me fascinaron las historias, llegasen en el formato que llegasen, ¿quién iba a decirme que me convertiría en narrador, en transmisor de las creadas por otras, en autor de las propias? La comunicación es mi pasión, me atrevería a decir una necesidad, y poder darle rienda suelta sin cortapisas ni fronteras gracias a Internet se ha transformado en un goce, más que en una herramienta de trabajo.

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Escrito por Merche Rodríguez

Author: Merche Rodríguez

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