Pilar Eyre: “No soy una mística”

Foto Pilar Eyre bn - copia

La escritora y periodista, Pilar Eyre. (©Pedro Cobo)

Esta es la historia de un amor cuasi novelado o de una novela de amor. Tanto monta. Lo que sí es cierto es que es real y así lo aseguró Pilar Eyre ante mil personas, nada más y nada menos que en el escenario del Palacio de Congresos que acoge todos los años la cena de los Premios Planeta de Novela, en los que la autora de “Mi color favorito es verte” se hizo con el premio finalista. Fue el pistoletazo de salida para que todo el mundo supiera que había llevado al papel una historia de amor con un perfecto desconocido, que transcurre en tres intensos días.
Englobada en la categoría de autoficción, un género que empieza a cultivarse a finales de la década pasada en el mercado literario español y en el que el YO asume toda la responsabilidad argumental. El autor, en este caso autora, se desnuda literalmente ante el lector y si no lo hace, lo parece por las grandes cargas de realidad que imprimen el relato.
Pilar Eyre ha pasado así de escribir novela histórica o sobre la Historia a uno de los géneros de moda. Inmersa en la gira del millonario premio literario español pasea sus estupendas seis décadas y tres años por la geografía nacional hablando sobre Sébastien, el protagonista masculino que le roba el sentido y el pudor, y sobre la pasión en la madurez. Una pasión de tres días transformada en novela, nada que ver con sus libros anteriores con personajes como Franco o los Borbones pululando por sus páginas.

Pregunta-Ha dicho por activa y por pasiva que su novela, Mi color favorito es verte, es una historia real. ¿Es un “extracto” de su diario con elementos literarios, la desnudez absoluta del autor?

Respuesta-¿Diarios? No, no, cuando me puse a escribir habían pasado apenas cuatro meses de los hechos que narro. Todo estaba fresco en mi interior ¡sigue estándolo! ¡En carne viva!

P-Dicen los puristas, o decían…, que el autor tiene que tener imaginación para crear otros mundos que no sean el suyo. Un premio, como el finalista de los Planeta, modifica sustancialmente esta teoría. ¿Los tiempos han cambiado o siempre hubo otras formas de hacer literatura?

R-Después de terminar el libro, me he enterado que está adscrito a la corriente de autoficción, muy en boga en Europa, pero sobre si mismos han escrito desde Proust hasta Trapiello o Cercas… Yo me limité a escribir sobre lo único que podía hacerlo en ese momento: la terrible experiencia, para bien o para mal, que representó mi historia con Sébastien.

P-¿Se siente pudor hablando de una misma sin tapujos, con ese descaro?… Si se siente, ¿cómo se combate?

R-Hombre, en el momento de escribir la verdad es que pudor pudor no sentía… Me limitaba a verter sobre el teclado todo lo que llevaba dentro, como un surtidor de piedras… Pero, luego, cuando me vi sobre el escenario el día del premio hablando de mi amor, mi pasión, esos tres días de intimidad, ¡creí morir! ¡Aun ahora no entiendo de donde saqué el valor para hacerlo!

P-Además de una historia de amor, es una historia de sexo, concentrado en tres días y alimentado de momentos tan intensos como ocultos (las tres veces de noche, de hecho el personaje piensa que nunca se han visto de día…). ¿Es mejor el sexo pasados los 50?

R-Gracias por lo de los 50, en el libro ya digo que son más de 60… No sé, yo no me considero una amante maravillosa, ni él era un atleta sexual, es que no sé lo que es eso… es cuestión de química, de piel, es el deseo absoluto, descarnado, el amor fusionelle, como me decía él… ese río de dicha que nos corría por dentro…

P-Pero el estado de idiotez en el que se entra -dicho sea con todos mis respetos y sin ánimo de ofender- es el mismo a los 18 que entrada en la madurez, ¿no? O, ¿es más intenso cuanta más edad se tiene?…

R-Los clásicos dicen imbecilidad transitoria, ¿no? El que ama, ama siempre… Yo tengo amigos y amigas que no han estado nunca enamorados, y me dicen, qué novelera eres, qué exagerada… Te gusta sufrir… quizás sí, pero ¿y lo que he gozado? El amor es júbilo y tormento, y la escritura de este libro también.

Foto Pilar Eyre con ficticio - copia Pedro Cobo

La autora posa delante de una gran réplica de su novela, durante la presentación en Madrid. (© Pedro Cobo)

P-El componente sexual es, sin lugar a dudas, un elemento literario tan fuerte como otros que podía estar o no. Quiero decir que parece una reivindicación de la mujer, no sé si por su condición femenina, con perfecto derecho a acostarse con quien quiera y contarlo o no, o por su edad porque ambas cosas gravitan sobra la historia todo el tiempo…

R-Es que si no hubiera habido ese increíble raport entre nosotros, sería difícil explicar el amor avasallador, la pasión enfermiza que yo he sentido por él… Claro que la monja portuguesa que escribió esas famosas cartas a su amado, solo había cruzado una mirada con él, pero… en fin, no ha sido mi caso. No soy una mística.

P-¿La España de hoy acepta que una mujer tenga una relación, de alto contenido erótico, y que, además y sobre todo, lo cuente?

R-La respuesta de los lectores me está diciendo que SI, así, con mayúsculas… me paran por la calle para darme abrazos, me escriben cartas de agradecimiento, dele usted un repaso a mi twiter, que es público, y verá la gran cantidad de mensajes de personas que se identifican conmigo y con la pasión que habita en mi libro… Me ha sorprendido y emocionado que la gente no solamente entienda lo que narro, sino que ellos mismos compartan este sentimiento…

P-Es también una historia de mentiras, sin desvelarle mucho al lector, de algo que puede ser lo que parece o no… ¿Vivimos en una sociedad de cartón piedra?

R-Bueno, el órgano sexual más importante que existe es la imaginación… vea usted las relaciones que se establecen a través de internet, ¿ha visto la película Her?… Ayer el Papa dijo que la enfermedad del siglo XXI era la soledad, y yo estoy de acuerdo, y todo lo que sirva para combatirla me parece digno y respetable.

P-¿Es la mentira inherente al ser humano?

R-Quizás un poquito sí, yo en el libro he querido ser brutalmente sincera, pero quizás he mentido, aun sin darme yo misma cuenta…

P-¿Me permite darle una colleja a su protagonista masculino? Y, ¿me permite decir que hay que ser muy simple…? (me refiero a él).

R-No, por favor. Yo estoy tremendamente agradecida a Sébastien, que me ha hecho conocer la gran pasión, que sé que también me ha querido, que me ha dado mucho… No un hijo, pero si un libro, ¿le parece poco?

P-No puedo evitar, entonces, preguntarle si algunos hombres son así, no el ser humano sino el ser masculino…

R-Quite, quite, que las mujeres también somos tremendas.

P-De todas formas, y aun a costa de lo que sea, ¿que viva el amor?

R-Sí, por supuesto… yo he conseguido muchas cosas en la vida, estoy en un momento profesional buenísimo, pero cuando me muera querré hacerlo sintiendo el sabor de los besos de Sébastien sobre mis labios.

Merche Rodríguez

Estudié periodismo porque quería saber qué ocurría a mi alrededor. Y además, quería contar historias. Las que salen de la cabeza de un novelista, me encanta leer y escribir sobre lo que he leído, pero también las humanas, las que vemos todos los días de personas con las que nos cruzamos, conocidas y anónimas. Creo que los medios digitales no son el futuro, son el presente y han llegado para quedarse. He tenido grandes maestros y vivo en un estado de formación continua porque lo que me apasiona realmente es aprender. Si quieres saber algo más de mí, puedes averiguarlo aquí.

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Escrito por Merche Rodríguez

Author: Merche Rodríguez

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