Terror en la red

Como una opción distinta para estas vacaciones veraniegas, se estrena estos días en España el filme Eliminado, un intento curioso de narrar desde un ordenador, una historia sórdida y algo terrorífica.

Con un guión bien tramado por Nelson Greaves, el director Levan Gabriadze lleva a colmo un experimento interesante y discutible: todo se ve a través de las pantallas de ordenador y con una historia troceada por las evoluciones de un “chat” entre seis jóvenes, que se ven sorprendidos por la irrupción de un séptimo conversador inesperado.

Las caras de los seis protagonistas están siempre en pantalla, solos o compartiendo plano. Pero el intruso nunca se muestra. Y se explica en sus mensajes, como si fuese una amiga del grupo, suicidada el año anterior.

Laura Barns, a la que se va conociendo según lo que cada uno de ellos evoca, se suicidó luego de una difusión de videos humillantes, en los que se la veía borracha y tirada por el suelo, con sus propios excrementos a la vista.

Sus amigos, ahora aterrorizados porque en la red alguien utiliza el blog de Laura y les va acosando a cada uno con sus propias miserias, intentan quitar hierro a lo que ocurrió un año antes y según pueden quieren rescatar la memoria de la que fue su amiga y sufrió las afrentas del grupo.

La habilidad narrativa del filme, que se hace pesado a veces por el método aplicado como si estuviésemos todos participando en el chateo, se apodera de los personajes y los va reflejando como son en realidad y no como ellos se muestran en sus apariciones en la pantalla.

La violencia de los enfrentamientos discursivos, arrastra a sucesos inexplicables, que van ocurriendo a lo largo del filme. Uno a uno los muchachos, tres chicas y tres chicos, van sufriendo asaltos en sus domicilios, apenas entrevistos con la cámara del “skype”: mueren degollados o de disparos que sólo se oyen y nunca se ven. Apenas alguna consecuencia del ataque violento en el domicilio.eliminado_1

El sentimiento de angustia y terror que se va apoderando de todos, transformándolos y develando sus bajezas ocultas, se impone como asunto del relato y eleva el tono del filme, que se iniciaba como una noche inocua de Chat entre amigos, evocando a una amiga trágicamente desaparecida.

Alguno de los miembros del grupo sugiere recurrir a la policía, aun con la convicción que no les creerán y sabiendo que sólo tienen las imágenes de sus ordenadores y las grabaciones sonoras con las amenazas del instruso/sa, que les asegura se está vengando por su comportamiento ofensivo en el pasado.

La tensión dramática crece, gracias a la interpretación de los seis actores, que se involucran vivamente, como si los sucesos estuvieran ocurriendo realmente. Cada uno interactúa a través de su pantalla, pero consiguen emocionar a los contempladores que les seguimos desde la butaca del cine.

Superan la dificultad de actuar ante nadie, pero transmiten lo que sienten. Una tragedia “en diferido”, como decía aquella política del Partido Popular, queriendo justificar lo incomprensible.

Habrá que esperar la respuesta de los jóvenes “chateadores” de la red, para saber si se ven ellos en esas “tesituras” o si les parece algo banal y gratuito, pero desde luego que, como cine, es algo singular y provocador.

Luis Conde

 

Soy un veterano periodista, curtido en los trabajos de TVE, en diversas revistas y periódicos, desde hace más de cuarenta años. Especializado en temas de cultura popular como el humor gráfico, los tebeos, la novela de quiosco, el cine y la televisión; ejerzo como agitador cultural donde me dejan, aunque eso ya casi nadie sepa lo que es.

Escrito por dm

Author: dm

Share This Post On
468 ad

Submit a Comment