Valencia sirve un nuevo plato para sus dietas

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Valencia sirve un nuevo plato para sus dietas

valencia nuevo platoHablar de un partido entre el FC Barcelona y el Real Madrid es hacerlo de algo más que un partido de fútbol. Más bien, de mucho más. Los 90 minutos del encuetro (120 si hay prórroga como puede haber en el de este Miércoles Santo), quizás, son lo de menos. La excusa perfecta para haber hablado durante meses. La excusa perfecta para hablar después del enfrentamiento. Antes, los piques están a la orden del día. Luego, al menos hasta el siguiente duelo, unos tendrán que tirar de historia reciente o de más tiempo, mientras que los otros, de lo vivido todavía en la retina y el sabor.

Y eso que estamos hablando del choque de perfil más bajo de todos los que tendrán en esta temporada. Aunque cuando hay un título entre ambos, todo cambia. O no. Y sigue siendo la misma historia de siempre. Un capítulo más de la historia interminable. Un nuevo plato para sus particulares dietas.

No nos podemos engañar y negar que cuando los dos equipos salen a la vez a un terreno de juego, todo el resto del universo se para. No existe nada más. Lo comprobarán si miran los datos de audiencia televisiva. Lo comprobarán si miran los datos de comentarios en las redes sociales antes, durante y después del partido. La máxima rivalidad llevada al extremo.cuando los dos equipos

Al momento de escribir este artículo, se sabe que ambas escuadras se medirán en la final de la Copa del Rey. Si, por un casual (no tan casual), se midieran en la final de la Champions League en Lisboa, todo lo que lean ahora deberían aumentarlo en un grado superlativo. Tan superlativo como que nunca antes se había producido. La clara demostración del poderío de dos potencias. De dos marcas que devoran todo y a todo lo que se ponga en sus respectivos caminos. Tanto devoran que suelen hacerlo con el rival. También, en algunas ocasiones, con ellos mismos. Son los peores enemigos de uno mismo. Pero también los mejores amigos del contrario. Parece difícil de entender. Es muy sencillo.

Son los mejores socios para poder negociar con patrocinadores o cualquiera que quiere hacerse una foto. Todo vale. En referencia a que todo cuesta dinero. No mueven un dedo sin antes haber pasado por caja el que quiera verlos. Así son y así se alimentan. Saben que de la mano podrán ganar mucho más. Lo de los títulos es un cara o cruz y, en algunas ocasiones, hasta pueden ganar otros. Pero no se habla de eso. Se habla de dinero. Y ahí saben que si unidos pueden repartirse 10, es mejor que si estuviesen ‘peleados’ y podría ganar uno 2 y el otro 1, por ejemplo. Aquí la avaricia no rompe el saco. Aquí la avaricia hace que la mente en los despachos esté fría mientras que en el campo… que pase lo que la pelota quiera en cada momento.

La cita será en Valencia el miércoles 16 de abril a las 21.30 horas. Es decir, Miércoles Santo. Quizás sea la fecha perfecta para hacer todos los símiles posibles con lo que lo quieran comparar. Se vivirá una auténtica semana de Pasión. Se vivirá una semana en la que se ‘adelantará’ al miércoles un día la crucifixión de una de las aficiones, mientras la otra esté montando en jubileo. Eso sí, la que haya perdido tiene tres días para resucitar en el campeonato liguero. La otra, para que la borrachera de haber ganado al eterno rival para levantar la Copa dure lo menos posible y no se arrepientan en lo que realmente da prestigio en la competición doméstica.

Centrándonos en lo de la cita copera en Valencia, no deja de ser curioso que los dos equipos con más títulos en el fútbol español (aunque el Athletic de Bilbao tenga más Copas del Rey que el Real Madrid), tan solo se hayan medido en seis finales coperas. Hasta en eso se han repartido las alegrías y las penas directas. Tres triunfos para cada uno. Un motivo más para sentirse superior al rival al término de la cita en Valencia.

Que puede ser un punto más o el último punto al que agarrarse en esta temporada. La final se disputa justo en la semana que separa la vuelta de los cuartos de final con la ida de las semifinales de la Champions. Como ya sucediera cuando los dos se midieron en idéntico escenario y panorama. Era Valencia, en fechas de Semana Santa, la que acogió la final entre los dos colosos. Y fue cuando ambos ya se habían citado en la semifinal de la máxima competición continental de clubes a nivel europeo. El Real Madrid ganó en Valencia. El Barça se clasificó para la final de la Champions en Londres, que ganaría al Manchester United. Puede que sea un particular ‘deja vu’.

Todo vale para agarrarse. Estadísticas, supersticiones, el pulpo Paul o similares… cualquier dato es bueno para decir que el equipo de uno tiene más opciones de ganar. Cualquier dato es malo para decir que el rival no tiene opciones de ganar.

Y eso sin hablar del árbitro. Del que seguro hablarán antes, durante y, sobre todo, después del partido. No tiene salvación posible. Haga lo que haga estará observado y criticado. Si acierta, también. Es la ley del fútbol. Como también puede pasar en política, aunque dos hagan lo mismo no se llama igual. O aunque señale lo mismo para ambos bandos, el prisma de la retina ve otra cosa completamente distinta. A los que no les gusta el deporte, especialmente el fútbol, quizás no lo entienden. Pero es así. Cosas iguales no son lo mismo.

Y todo esto sin hablar de los protagonistas. De los que tienen el ‘encargo’ de ganar la Copa del Rey. De los jugadores que saltarán al césped en una de las mayores constelaciones de estrellas deportivas y mediáticas que se recuerdan en el mundo. Sería un empezar y no parar el hablar de los que componen ambas plantillas. Cierto es, aunque se quiera pensar en muchos nombres, cuando se habla del Real Madrid sale la figura de Cristiano Ronaldo por encima del resto. Cuando se habla del Barcelona, Leo Messi es el que acapara todo. Si se habla de que Real Madrid y Barça se alimentan uno del otro, en el caso de sus dos estrellas pasa tres cuartos de lo mismo. Se necesitan. Si uno marca un doblete, el siguiente rival del otro puede estar temblando porque entre ceja y ceja no existe otra cosa en el que juega segundo que superar esa cifra. Lo normal es que lo logren.

Están batiendo todos los récords habidos y por haber a lo largo de la historia. Nunca se había visto un duelo tan importante entre dos jugadores de fútbol. Salvando las distancias y queriendo comparar algo, como lo que vivieron Magic Johnson y Larry Bird a finales de los 80 en la NBA. El primero defendiendo a Los Ángeles Lakers y el segundo a los Boston Celtics. Hasta que apareció Michael Jordan. sin pasar por cajaEn el fútbol actual, no se vislumbra un Jordan que los sustituya en el escalafón más absoluto.

Valencia acoge, por tanto, algo más que un partido de fútbol. Del que desde todos los países del planeta estarán pendientes de lo que suceda. Todos hablarán de España. Pero sin importarles las cuestiones políticas. Ni lo que se silbe o lo que se aplauda. Un bar de un pueblo perdido en Colombia tendrá puesto el partido en su televisión. Lo mismo con el hogar de una familia de clase media en Tailandia. Sean del primer mundo o del tercero, en todos los rincones habrán camisetas de Messi, Cristiano, Iniesta, Casillas, Neymar, Xabi Alonso, Xavi Hernández, Sergio Ramos, Piqué, Pepe, Alexis, Modric, Pedro, Benzema… y así de cualquiera de los que conformen esta constelación de estrellas.

Tan solo queda disfrutar y que se sigan alimentando.

 

 

Jordi Folqué

Pasen y vean

Dicen que desde que nací ya lo hice con un micrófono. De radio principalmente. También me atraía la televisión. Pero, tengo que reconocerlo, nunca me veía escribiendo. Y, lo que son las cosas, es lo que llevo haciendo los últimos 21 años. He tenido fases sin radio. Otras sin televisión. Nunca sin un medio escrito. Cosas de la vida. Incluso con tiempo para escribir un libro junto a Pepe Reina (El Mundo en nuestras manos). Me encanta contar historias. Me encanta un evento deportivo. Hay pocas redes sociales en las que no esté. Así que puedes seguirme en Facebook (Jordi Folqué Perea) o en twitter (@jordifolque)

 

Créditos fotografía destacada “campo de fútbol”: Heriberto Cortés via photopin cc

Escrito por Merche

Author: Merche

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